Sala hipostila talayótica, Torre d'en Gaumes © Turespaña
Naveta dels Tudons, Ciudadela © Turespaña
Restos talayóticos Ferreries © Turespaña
Taula de Trepuco, Maó © Turespaña
En Menorca, en las Islas Baleares, existió la civilización que levantó unas peculiares construcciones de piedra conocidas como talayots, taulas o navetas, a lo largo del I milenio a.C. Aprovecharemos un paseo por algunos de esos monumentos para contemplar los paisajes de esta isla y para recorrer sus campos y colinas, siempre con el mar Mediterráneo cerca de nuestra mirada
Iniciamos nuestra ruta visitando el sepulcro megalítico de Biniai Nou. Para ello, tomaremos la carretera Me-1, que comunica las ciudades de Maó y Ciutadella, verdadero eje central que recorre la isla de Menorca de un extremo a otro por el interior. A unos 5 kilómetros de Maó, un camino a la derecha nos deja junto a los dos hipogeos que dan lugar al monumento. Allí aparecieron los restos humanos más antiguos de toda Menorca (hacia 2300-2200 a.C.)
Volvemos a la Me-1 para retroceder 1 kilómetro hasta encontrar el desvío del poblado de Talatí de Dalt. En él destacan su monumental taula y varias cuevas megalíticas. A continuación, visitaremos la necrópolis de Calescoves, situada a unos 8 kilómetros junto a la costa meridional de la isla, en dos calas rocosas que sirvieron de embarcadero en épocas romana y bizantina (hasta el siglo VI d.C.). Se trata de un conjunto de unas cien cuevas que se utilizaron como necrópolis.
No muy lejos llegaremos a So na Cassana, las ruinas de un complejo de culto, y siguiendo por la misma carretera, a unos 2 kilómetros encontraremos el poblado talayótico de Torralba d’en Salort, con su espléndida taula, varios talayots, una sala hipóstila y diversas cuevas.
Nuestro itinerario llega a la villa de Alaior. Es interesante hacer un alto en el camino para recorrer sus rincones y calles pintorescas, con las tradicionales casas blancas encaladas de Menorca. A continuación, tomaremos la carretera de Son Bou, y después la de Torre d’en Galmés, donde se encuentran otros dos monumentos.
Se trata del sepulcro megalítico de Ses Roques Llises y el más importante poblado talayótico de Torre d’en Galmés, el más extenso de todas las Islas Baleares y el que nos puede ofrecer una mejor visión de conjunto de cómo eran este tipo de poblados.
A partir de ahora nos adentraremos en el corazón de la isla a través de la misma carretera Me-1. Bosques y campos de cultivo, que utilizan como separación la tradicional arquitectura de piedra seca, bordean la carretera.
Pasaremos por los pueblos de Es Mercadal (7,5 kilómetros), situado junto a la montaña y santuario de la Mare de Déu de Toro, la cumbre más alta de Menorca, y Ferreries (7 kilómetros). Allí debemos tomar la carretera que conduce a Es Migjorn Gran, para poco después acceder al desvío que lleva al poblado talayótico de Son Mercer de Baix (3 km). Destaca por los ejemplares de navetas que ha conservado.
Nuestra siguiente visita es una de las que más llamará nuestra atención. Se trata de la Naveta des Tudons, espléndido monumento funerario, uno de los mejor conservados y visitados de toda la isla. Para llegar hasta él, debemos volver otra vez a la carretera Me-1. A la altura del kilómetro 40 (5 kilómetros después de Ferreries), un desvío de un 1 kilómetro a nuestra izquierda nos conduce directamente.
Finalmente, y después de llegar a la villa de Ciutadella, en la costa occidental de Menorca, la carretera de Son Saura nos deja, unos 6 kilómetros después, en el poblado talayótico de Son Catlar, que destaca por su muralla ciclópea, que alcanza los 800 metros de perímetro.
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