El yacimiento del Cerro de las Cabezas es un referente en la cultura íbera por varios motivos: la monumentalidad de sus sistemas defensivos, el excelente estado de conservación en que se encuentran sus restos arqueológicos, y porque es una de las pocas ciudades íberas que han llegado a nuestros días íntegra. Se ubica cerca de Valdepeñas, a poco más de 62 kilómetros de Ciudad Real. Una visita a la oficina de turismo de la localidad nos servirá para informarnos de cómo podemos acceder al lugar y la existencia de visitas guiadas.
Una vez allí, veremos el conjunto de murallas, paramentos, torres circulares y sistemas de drenaje que se desarrollaron a lo largo de los siglos IV y III a.C. También comprobaremos que su estructura urbana se organizaba en torno a varios ejes principales y secundarios, formando diferentes barrios y manzanas de casas. En las viviendas observaremos, por ejemplo, los distintos pavimentos que se empleaban y los materiales utilizados para construir muros y techos.
Al lado del yacimiento encontraremos el Centro de Interpretación. A través de sus materiales interactivos, audiovisuales, paneles y maquetas conoceremos los detalles de la cultura íbera, el desarrollo y la evolución que sufrió el asentamiento del Cerro de las Cabezas.
El poblado ibérico de El Amarejo es el otro punto de interés. Lo hallaremos tras recorrer los 52 kilómetros que separan la ciudad de Albacete de la localidad de Bonete. Después, deberemos dirigirnos hacia el sur de la población, hasta el cruce con Montealegre del Castillo. Identificaremos el yacimiento porque está situado en lo alto de un cerro.
En este lugar se han descubierto, entre otros elementos, estructuras que podrían identificarse como hornos de cerveza o un pozo excavado en la roca que dataría de entre los siglos IV y II a.C., en el que se encontraron numerosos objetos de ofrenda. También se localizaron piezas de orfebrería, utensilios y materiales de madera, hueso y marfil que se pueden contemplar actualmente en el Museo de Albacete.