Antiguos poblados se convierten en ciudades. Aparecen las primeras obras públicas: calles y carreteras. La civilización se extiende. Fruto de las sucesivas migraciones y del desarrollo de los pueblos que las han protagonizado, a lo largo del I milenio a.C. aparecen las primeras estructuras políticas y culturales que permiten hablar de civilización. Dos etnias diferentes se reparten el territorio. Las de estirpe celta, que con sus poblados y castros —se han recuperado y conservado numerosos de ellos— se asientan fundamentalmente en el norte y el oeste del país. Y las de tradición íbera o ibérica, que se extienden a lo largo de la franja mediterránea y sus áreas de influencia, y que nos han dejado esculturas tan atractivas como la famosa Dama de Elche. En las tierras de la Meseta, la mezcla entre ambos pueblos dará lugar a las tribus celtíberas, las habitantes de Numancia.
Yacimiento Arqueológico de Numancia. Garray. - Situado a 8 kilómetros de la ciudad de Soria, en este lugar se asentaron varios pueblos desde la prehistoria a la época romana. Ver más
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